¿y “DONANDO VOY” de qué va?

Yo nací en Bilbao, y allí tengo gran parte de mi familia, otra gran parte de mi familia está en León y en Mallorca, aunque yo vivo en Valencia, pero por trabajo voy a  Murcia, Málaga, Aranda de Duero, Madrid…

Y además soy donante de sangre, habitualmente en Valencia, pero hace un par de años me cuadraron las fechas y doné al lado de la Casa Botines en León, y el año pasado en un viaje a nuestra planta Agromediterránea estaba una unidad móvil de donación, y también me cuadraron las fechas, así que también doné en Murcia, y este mes tenemos un congreso en Madrid… y también me cuadran las fechas 😉

Recuerdo perfectamente todas las donaciones que he realizado fuera de mi espacio habitual, fuera de “mi zona de confort”, y me encanta que cada una de ellas tenga una historia detrás, mi historia y la de las personas con las que me encuentro. Además, me encanta viajar por España y descubrir los paisajes, la luz, la gastronomía y sobre todo las personas, así que… ¿por qué no unirlo?

Dicho y hecho, mi aventura es donar sangre en las 16 comunidades autónomas, la comunidad foral y las dos ciudades autónomas de España. Y en cada una tener una historia que contar y compartirla con vosotros, porque donar sangre merece la pena.

Hace poco me preguntaban: ¿ Cómo se te ocurrió la idea? ¿Por qué donar sangre? ¿Qué le dirías a la gente para que se anime?

¿Y la idea del blog? pues empecé con esta idea como empiezan casi todas las cosas importantes de mi vida… “de carambola”. Estaba dando un paseo mientras pensaba en ideas para mi blog Family Supply Chain y mientras andaba, mi cabeza también  iba pensando en cómo coordinar los diferentes viajes de trabajo que tenía la semana siguiente y de repente me crucé con una ambulancia, que me hizo pensar en el tiempo que hacía que no iba a donar sangre, y dónde doné la última vez…. y mi cabeza tuvo uno de esos momentos chulos en las que lo mezcla todo y de repente lo ves: “blog” + “viajar por España” + “donar sangre”… y esa misma madrugada nació DonandoVoy

¿Por qué donar sangre?: Yo dono sangre sobre todo por egoísmo. Me explico, entender que tu medio litro de sangre puede marcar literalmente la diferencia entre que una persona viva o muera… ¡eso es un subidón! a ver qué se puede comparar con esa sensación tremenda que mezcla amor por las personas, ser supe heroína y sentir EL BIEN, en mayúsculas.

¿Qué le dirías a la gente para que se animara? Donar sangre es una elección personal, una elección impresionantemente satisfactoria que te hace “volar” y sentirte genial, pero una elección. Siempre me llama mucho la atención cuando sale el tema de las donaciones de sangre, que las personas que no donan creen que están en la “obligación” de dar explicaciones sobre por qué no lo hacen… la verdad, a ellos les diría: “Tranquilos, está bien. Quizás algún día cambie vuestra vida y sí podáis descubrir la sensación de donar sangre. Entended que donar hace a las personas mejores, esto es: donar SUMA,  pero no donar, no resta. Para los que no quieren o no pueden: en vez de justificar lo que no hacéis, desde el corazón felicitad a quién sí lo hace, esta es otra forma de “donar” :)”. Y al indeciso: No pienses. Actúa. Y luego nos cuentas cómo te sientes…

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DONANDO VOY en… ¡TENERIFE!

A veces la logística familiar es mucho más difícil de cuadrar que cualquier desafío profesional y montar las vacaciones de este año no ha sido fácil.

Tras idas y venidas el resultado final fue que Toni, Ela y yo coincidíamos 1 semana de vacaciones en todo el verano. Teníamos dos opciones: entonar el “Pobre de mí” mientras nos flagelábamos pensando en lo injuuuuusta que es la vida, o empezar a montar LA SEMANA de vacaciones con la mayor ilusión del mundo. Si buceas un poco por este blog rápidamente entenderás que en realidad en nuestra familia sólo había una única posible opción: ¡¡¡ A planear LA SEMANA!!!

Así que después de pensar en un sitio o en otro, que si plan con muchos o con menos, con éste o aquel conocido, que si por mar, aire o carretera… carambolas de la vida nuestro amigo Jorge me llamó y me dijo: “Loca, justo esa semana no estaré en mi casa y os la dejo, ni te lo pienses, busca un vuelo y veniros al paraíso.” Y con esto quedó cerrado el destino y decidimos elegirlo todo: la tierra, el mar y el aire. Nos íbamos de vacaciones a Tenerife, la isla que atesora un continente de paisajes.

El resumen de nuestras vacaciones es simple: Impresionantes, intensas, maravillosas, cortas. Escogimos alejarnos de las multitudes, saltar de Parque Natural en Parque Natural y saborear cada uno de ellos excepto una tarde de tormenta, que visitamos la playa de Las Teresitas en Santa Cruz de Tenerife porque nos quedaba prácticamente al lado del ICHH Canarias, Instituto Canario de Hemodonación y Hemoterapia.

Siempre afirmo que cuando voy a donar es como si fuera mi primera donación y la verdad, no lo digo en sentido figurado. Donar en distintas provincias, bajo circunstancias vitales diferentes, hacen que cada una de ellas sea única y esta vez se ha vuelto a cumplir porque es la primera vez que mi hija Ela me acompaña a donar sangre, lo que hace esta donación realmente única y especial.

Dicen que Canarias siempre tiene buen tiempo, y puede que sea la mayoría de los días, pero cuando le da por llover, llueve como si no hubiera mañana, y así fue nuestra tarde en la playa de las Teresitas y nuestra llegada corriendo al Centro de Hemodonación, bajo una refrescante y furiosa tormenta de verano.

Aquí vida se respira de forma diferente, pausada y dulce. Desde que llegas a las islas, este ritmo te envuelve suavemente, y poco a poco te vas acostumbrando a dejarte querer por esa cadencia tranquila de su gente. En el ICHH no iba a ser menos y esa sensación de ser tratado con una atención y cariño especial nos acompañó durante toda nuestra estancia.

Nada más llegar nos encontramos con Mónica González, que nos recibió para explicarnos el funcionamiento general de este Centro, me explicó amablemente todos los formularios a rellenar y para mi sorpresa, también le entregó a Ela un “formulario” para que lo rellenara como “Ayudante Cuidadora de mamá” en la donación, lo que hizo que Ela se sintiera importantísima y adoptara de forma muy seria y diligente su nuevo rol de enfermera de la mami.

Una vez rellenos todos los trámites burocráticos iniciales pasamos con el médico, Antonio Mesa, y mientras releíamos juntos mis datos fuimos charlando sobre las maravillas que esconde la isla. Nos recomendó un montón de sitios chulísimos para visitar y además le fue explicando a Ela que tenía que ver si mi corazón estaba fuerte (cuándo me medía la tensión y el pulso) y si mi sangre era de categoría “súper” (al pincharme en el dedo para medir la hemoglobina), lo que hizo que Ela estuviera encantada al cambiar las tornas: por una vez el médico me hacía pruebas a mí y le contaba a ella lo que pasaba, jejeje.

Antonio también nos contó un truquillo relativo a la prueba de la hemoglobina. A muy grandes rasgos y explicándolo en un lenguaje de andar por casa, la prueba consiste en que te pinchan en un dedo cual Bella Durmiente y sale una gota de sangre que analizan al momento para ver si los niveles de hemoglobina en sangre superan un mínimo. Antonio nos contó que al menos con su experiencia en Canarias, era relativamente frecuente que esta prueba no diera un valor correcto a la primera y que se necesitara recoger una segunda o tercera gota de sangre (para los miedosillos, con el primer pinchazo es suficiente) porque la primera podía diluirse con el sudor o con una película de protección solar que se queda en las manos. En mi caso, tras 3 intentos y una tirita (que por supuesto me puso Ela) todo fue correcto y pasamos a la zona de donación.

Imagino que en gran parte debido a la tormenta, en la sala coincidimos tan solo con un chico que estaba haciendo una donación de plaquetas (enhorabuena por él) un tipo de donación muy interesante y a la que desafortunadamente no puedo optar y de la que hablaré en otro momento. Allí nos atendió Nidia Domínguez, la enfermera que cuidaría de mí durante todo el proceso.

Como absolutamente todo el personal que he conocido durante mis donaciones, Nidia fue un encanto y cuidó cada detalle. Me llamó mucho la atención su nombre, y le pregunté si era un nombre típico canario, y para mi sorpresa…pues no, simplemente les gustó mucho a sus padres. Nos reímos un rato cuando me confirmó que yo no era la primera en preguntarlo ni mucho menos.

Llegó el momento del pinchazo, siempre en mi perezoso brazo derecho (me reservo el zurdo para la vida) y allí teníamos a Ela interesadísima en ver cómo era la aguja, los tubos y por supuesto posicionadísima para ver todo el proceso. Como no sabíamos si le iba a impresionar mucho, para desviarle la atención Nidia le pidió que me vigilara y hablara conmigo a ver si todo iba bien y si me dolía, y que me diera la otra mano para reconfortarme. ¡Tenías que haber visto su cara y su atención! Era todo amor y delicadeza.

Una vez instalada la vía y sacados los tubos para el análisis, que por cierto te envían el resultado aunque no vivas en las Islas, empecé a llenar la bolsa. Como mi vena no es de las más rápidas, siempre necesito una pelota de goma para ir apretándola con la mano y así bombear con algo más de fuerza, y Nidia le dio otra pelota a Ela y le enseñó cómo tenía que hacerlo para que vigilara que yo lo hacía correctamente y vaya si se lo tomó en serio… ¡creo que ha sido la vez que más he apretado el antiestrés en mi vida! Créeme si te digo que salí con agujetas de apretar tanto la pelota.

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Mientras tanto, nos agasajaron con zumos, bolsitas de frutos secos, papas… Un traguito de zumo para mí, dos para Ela, una almendra para mí, cuatro para Ela. Para cuando nos dimos cuenta, la bolsa ya estaba completa y nuestra misión había terminado.

Nos despedimos de todos muy contentas, con la sensación de ser unas superheroínas y una gran sonrisa, Ela encantada de la vida por haber cuidado tan bien a su mamá, yo encantada con su encanto y deseando que estos pequeños detalles dejen poso y cuando sea mayor decida ser donante y luchar por un mundo mejor. Porque afortunadamente, cambiar las cosas a mejor sí está en nuestras manos.

Gracias ICHH.

Arantza. Family Supply Chain

Donando voy en… ¡BARCELONA!

Definitivamente no era el día ideal  para ir a donar sangre.

Era LUNES, nos habíamos levantado antes de las 5 en Valencia para llegar a Barcelona a las 9 para pasar el día en la 17th EMEA Supply chain & logistics Expo, ocho horas compartiendo diferentes modos de trabajo con grandes empresas de media Europa, y el martes ídem. Como os podéis imaginar, extremadamente interesante e intensamente agotador. Si además lo unimos a una de las primeras y mayores olas de calor que hemos tenido en España este año y a la huelga del metro en Barcelona, pues no era el día ideal para ir a donar sangre.

Pero resulta que si nos tuviéramos que esperar a que todo fuera ideal, ¡qué poquitas cosas haríamos en la vida!

Casi todo es cuestión de  ganas y actitud, así que los 35ºC pican menos yendo por la sombra, y esperar media horita para coger un metro abarrotado me permitió observar a un montón de personas diferentes, realmente Barcelona es un mosaico de culturas.

Cada vez que voy a una nueva ciudad a donar es una primera vez, pero donar en Barcelona ha sido una suerte de primera vez especial, porque el  blog ya está en funcionamiento y la experiencia ha sido fantástica. Judit y Laura, del departamento de comunicación del Banco de Sangre, contactaron conmigo el mismo día, habían visto Donandovoy y les gustó la idea, así que se ofrecieron a ayudarme en todo lo que estaba en su mano para que mi experiencia en Barcelona fuera totalmente satisfactoria. ¡Gracias chicas!

¿Y finalmente dónde fui a donar? Pues al Hospital Clínic , donde me esperaba Elena Meca, una de las técnicas de Promoción del Banco de sangre y sus compañeros, Jordi , Clara y Marian. La donación fue bien, bueno, mi vena del brazo derecho se está poniendo perezosa  y cada vez me cuesta un poquito más completar mi bolsa de A+. ¡Menos mal que la del brazo izquierdo está intacta y expectante! Me gustó mucho que el “obsequio” que te dan por tu contribución fueran “puntos civis”, de la iniciativa https://www.civiclub.org/  y una suscripción de 3 meses a un periódico.

Aunque lo que realmente me agradó es la sensación de trabajar con un equipo humano que además de creerse su trabajo y aportar su cariño, aportaban gestión. Siempre me ha llamado la atención que en la mayoría de asociaciones con fines no lucrativos, donde la causa es algo tan importante que literalmente mejora la vida de personas (¡o las salva!), el grado de actitud y  ganas siempre es muy elevado, pero no siempre la gestión de la organización está al mismo nivel. Y es que la buena voluntad no palía una gestión empresarial adecuada, da igual el fin de la empresa, que no todo es dinero en esta vida.

Las personas que trabajan para el Banc de Sang i Teixits llevan una gestión muy activa en RRSS, tienen un blog muy interesante, twitean, facebookiquean, instagramnean y preparan un montón de donaciones alternativas (me contaba una donante que fue a donar al Palau de la música, con asistencia a un espectáculo incluido),  visitas a sus instalaciones….

La cultura y el conocimiento como herramienta de marketing… ¡Gracias!

Y por si a alguien le pica la curiosidad sobre el idioma, viniendo yo de Valencia y estando en Cataluña, nuestra lengua vehicular fue en todo momento el español, porque es mi lengua materna y en la que más cómoda me encuentro, pero lo mismo nos hubiéramos apañado en catalán, francés, gallego, italiano, inglés o lengua de signos, porque cuando lo importante es querer entendernos, respetarnos y construir, las personas somos así de maravillosas. Y lo conseguimos.

¡Gracias por la experiencia Banc de Sang!

¿Quieres saber más? a lo largo del post he añadido varios links muy interesantes, pero si lo que quieres es sabercómo cada donación impacta en las vidas reales de personas normales, y las salva y te conviertes en un superhéroe o superheroína, entonces tienes que entrar en su blog:

http://www.moltesgracies.net/

Arantza Bárcena. The family supply chain.

 

Donando voy en… ¡MADRID!

Hace unas semanas nos desplazamos a Madrid para asistir al 8ª Congreso de Distribución Urbana de AECOC y visitar las instalaciones de CHEP España, lo que me posibilitó tener libre la tarde/noche del 14 de Marzo para poder ir a donar. ¡Mi 1ª donación de 2017! 🙂

Ésta ha sido una experiencia especial, porque días antes decidí que crearía este blog, por lo que mis expectativas eran altas y llegué a Madrid con la ilusión de una chiquilla con su juguete nuevo.

Lo primero que hice fue googlear “donación sangre Madrid” para ver cómo hacer compatible donar sangre con mi agenda de trabajo, y afortunadamente en la 2ª entrada está toda la info clara y fácil de localizar: http://www.madrid.org/cs/Satellite?cid=1259569862700&pagename=PortalSalud/Page/PTSA_pintarContenidoFinal

Por cercanía a nuestro hotel y por la amplitud de horarios elegí ir a donar a la unidad móvil de Puerta del Sol.

En esta unidad móvil gestionan aproximadamente de unas 80 donaciones/día y trabajan 5 personas: conductor (Óscar), administrativo (Paloma), médico (Chilly), enfermero (Adrián) y un técnico (Sara). A todos ellos gracias por su calidez y profesionalidad. 🙂

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Como os podéis imaginar, estar en un lugar tan turístico y céntrico como la Puerta de Sol es siempre una “fiesta”, os puedo contar que mientras estuve allí la cosa estuvo muy animada: además de mimos, malabaristas, un mariachi, un furgón de la policía y cientos de turistas, en ese ratito también acudió una mini-manifestación en contra de la actividad nuclear y un camión de bomberos a atender una urgencia en un piso…

Hablando con el personal que me atendió, me sorprendió la cantidad de personas que se acercan a la unidad móvil para donar sólo porque “si donas te dan un bocata”. Justo en esta unidad no tienen comida y lo que ofrecen para recuperar es un refresco, pero es impactante y triste pensar en la cantidad de gente que necesita comida ahora, ya mismo, y además tiene una consecuencia en las donaciones en sí, el pensamiento: “si dono me dan un bocata gratis así qué… cuánto más dono, más bocatas”, acarrea que haya que controlar muy bien la cantidad de donaciones  que realiza cada persona al año (recordad que se pueden realizar máximo 3 en el caso de las mujeres y máximo 4 en el caso de los hombres, y separadas en el tiempo por mínimo dos meses).

Lo que no sabía es que en la Comunidad de Madrid la gestión de donación de sangre en unidades móviles está exclusivamente a cargo de Cruz Roja desde 2014, mientras que las donaciones en hospitales siguen siendo gestionadas por el Centro de Trasfusión de la Comunidad de Madrid. Este hecho ha ocasionado un conflicto que sigue abierto. Os dejo aquí mismo dos links con las dos versiones, de la asociación de Empleados del Centro de Trasfusión de Madrid y de Cruz Roja.

Más allá del conflicto en sí, hay dos consecuencias que me han hecho pensar:

  • Durante la donación y mientras hablábamos de este tema, Adrián, Óscar, Paloma y los demás me comentaban que es habitual que entre gente en la unidad móvil a insultarles por “vender sangre” y en más de una ocasión ha tenido que intervenir la policía para tranquilizar los ánimos. Aquí da igual quién tiene razón y quién no. Las personas no podemos perdernos el respeto de esa manera y más cuándo es hacia trabajadores en los cuáles no recae la posibilidad de actuar sobre ese convenio. Luchar por nuestros derechos nunca debe derivarse en transgredir los derechos de los demás, así perdemos toda nuestra autoridad moral.
  • Donar sangre no tiene precio pero CUESTA DINERO (lo hagas dónde lo hagas). En concreto en Madrid en 2013 se fijó el coste de 95€. Yo que estoy habituada a trabajar con presupuestos y soy sensible a los costes en mi rutina diaria ni me había planteado el coste, porque habitualmente no lo vemos, lo que me hace reflexionar sobre la magnitud de nuestro sistema sanitario y los beneficios que damos casi por sentado.

Después de la donación, mi compañera Belén y yo repusimos fuerzas disfrutando de esa maravillosa y ecléctica ciudad que es Madrid, eso sí, sin alcohol de por medio, que acababa de donar.

Arantza Bárcena. The family supply chain.

DONANDO VOY en… ¡LEÓN!

Podía imaginar que una de las cosas más importantes de mi relación con Toni (que además de ser el papi de nuestra hija es mi increíble medio limón) sería formar parte de su familia, que ya es mía para siempre, pero jamás adiviné el regalo que llevaba implícito… vivir y conocer la ciudad de León desde un marco incomparable, una casa pegadita a la catedral.

Si conoces la ciudad de León, entenderás por qué me ha robado el corazón, y si no la conoces… ¡tienes la suerte de poder descubrirla! No sólo el patrimonio material, que no te lo acabas y además tiene unos precios de acceso a la cultura tirados por el suelo, sino que tiene una forma de vivir con una cadencia diferente. Tomarte algo por el Húmedo y conocer a su gente  es gran parte de la experiencia.

En Leon comienza el germen de mi aventura como donante por España, pues es la primera vez que doné sangre fuera de Valencia, y como casi todas las cosas importantes y que mejor recuerdo en mi vida,  empezó haciendo algo diferente a “lo de siempre”. Hace dos navidades paseaba con Ela cerca de la Casa Botines   y justo nos íbamos a sentar un rato con Gaudí cuando de repente Ela vio un autobús blanco y rojo en medio de la plaza y cuándo me preguntó, le contesté que era un autobús especial que ayudaba a la gente, que dentro había como un hospital pequeñito y que las personas iban para donar sangre.

¡qué acababa de hacer! Todo aquel que tenga hijos, sobrinos, o amigos con niños de entre 3 y 6 años entenderán perfectamente la caja de pandora de preguntas que estaba abriendo… mezclar en la misma frase: autobús + hospital + ¡SANGRE!  y todo al alcance de nuestra mano, justo allí mismo, ufff…

y en vez coger el camino fácil y de desviar la atención para salir de ese embrollón decidí meterme en la boca del lobo y explicarle a la nena en qué consistía donar sangre, cómo se hacía y por qué era tan necesario. Mil preguntas después, parecía que ya tenía una idea más o menos clara y en consecuencia me llegó este razonamiento:

Si es algo importante y bueno que ayuda a muchas personas, y no duele mucho y la sangre no se nos gasta del cuerpo (estas dos cosas parecían ser vitales), ¿por qué no vamos ahora y les damos un poco? Así que le expliqué que sólo las personas muuuy mayores, de más de 18 años podían donar, a lo que me contestó: mamá, como tú eres muy muy mayor… ¿por qué no vas tú a darles sangre un rato y yo mejor juego a que soy la doctora princesa superheroína?

Y de nuevo podía haber cogido otro camino fácil, porque la verdad es que era casi la hora de comer y tenía previsto otras cosas y además había que comprar el pan y tendría llamar a algún familiar para que estuviera con Ela y era Nochevieja y ¿así de repente donar sangre? y…

Y entonces  me di cuenta de que en realidad las cosas son mucho más fáciles que todas esas escusas, y que dar ejemplo, ser coherente y ayudar a los demás estaba al alcance de mi mano aquí y ahora.

El resto de la historia ya lo podéis suponer, desde ese día soy donante de la Comunidad Autónoma de Castilla y León :).

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Donando voy en… ¡VALENCIA!

Valencia es la ciudad más importante para mí como donante, aquí vivo, aquí doné por primera vez y aquí continuaré… cuando acabe esta aventura. De momento, me despido unos años de la donación en Valencia para recorrer nuestro fantástico país.

La última vez que doné sangre en Valencia, fue el verano de 2016, en una unidad móvil que vino a nuestra planta de Verdifresh en Ribarroja. De esa donación nació el post:”PASADO PISADO, la mejor compañera de trabajo que puedo tener.” que publiqué en www.familysupplychain.com y que ahora comparto con vosotros:

PASADO PISADO. La mejor compañera de trabajo que puedo llegar a tener.

Este post es un breve resumen de una conversación real entre dos personas que trabajamos en la misma compañía pero que podíamos no haber coincidido nunca jamás en condiciones normales. Por el respeto que siento hacia mi compañera, lo que sí he cambiado es su nombre, que será MARÍA.

Cómo coincidimos María y yo es una de esas cosas que sólo ocurren cuando ROMPES TU RUTINA y haces cosas diferentes.

En este caso, estaba en una de nuestras plantas, en vez de en mi lugar habitual de trabajo, y  aprovechando el día mundial del donante de sangre, una unidad móvil  se desplazó hasta la empresa, y todos aquellos trabajadores que quisimos, participamos donando vida.

Cuando entré a donar, coincidí con María, para ella era la primera vez, así que, a pesar de haber entrado bastante antes, finalmente ambas nos levantamos a la vez y pasamos al “reservado” delantero, para tomar una bebida y un bocata. Después de hacer una donación (incluida la de sangre), no puedes evitar sentirte especial, sientes que participas en algo que hace nuestro mundo mejor, y con quien coincides en esas circunstancias siempre surge una cierta afinidad, una camaradería buenrrollista, así que empezamos a hablar de lo único que teníamos en común: haber donado sangre, y las típicas fórmulas de cortesía que todo donante reconoce:

¿es tú primera vez? ¿y qué tal? No te vayas a desmayar, eh? Hay que donar… que nunca sabes cuándo lo puedes necesitar… sí, tú, o tu familia, tu marido, tus padres, tus hijos…

  • Así que tienes hijos? – me pregunta María.
  • Sí, bueno, una hija, de cuatro añitos, está para comérsela… y tú?, tienes niños?
  • Yo no, pero debe ser lo mejor en la vida – María cambia la cadencia y suspira en bajito – bueno, estuve embarazada pero…
  • Vaya, lo siento. Es algo muy duro – no hacen falta más palabras para reconocer un aborto y transmitir el dolor compartido.
  • Sí… – y su voz no tiembla mientras cae una lágrima por su cara – y más cuando te hacen perderlo…
  • Uffff
  • La paliza fue tan fuerte cuando se enteró que no aguantó – y expone las palmas de sus manos abiertas, vacías, boca arriba.
  • Lo siento. Mucho – cuando alguien te mira a la cara y expone tan llanamente un hecho tan abominable, las palabras suenan vacías, sólo es posible una mirada sostenida, de respeto y acompañamiento.
  • Pero sabes qué, Arantza? Que el PASADO, PISADO. Ahora estoy con mi marido, que me quiere, y si todo va bien, nos independizaremos, y tendremos hijos, a pesar del bulto en el útero… a pesar del pasado… – y María levanta la cara, y sonríe desafiante, y sonríe al futuro – llevo 3 meses en la empresa…. Me encanta trabajar aquí, los compañeros, el trabajo, y espero que me renueven por mucho tiempo! … es mi nueva vida, sabes? Aquí, así, todo es posible.
  • Sí María, ese pasado: ¡pisado! – y yo sonrío con ella.
  • Si me renuevan, Arantza, nos vamos a ir de cervecitas, a quemar Valencia celebrándolo!

Un momento después vino la enfermera para ver si estábamos bien, y ambas respondimos al mismo tiempo que sí, sonrientes y con los ojos brillantes.

El encuentro con María me marcó por tres cosas:

  • la 1ª, notar las extraordinarias consecuencias de nuestros actos cuando salimos de nuestra rutina habitual. Donar sangre, ir andando en vez de en coche a hacer ese recado, pararte a saludar a esa persona con la que te cruzas, aunque tengas prisa… Si siempre haces lo mismo, simpre obtienes el mismo resultado, así que… qué aburrido siempre lo mismo, no?
  • la 2ª, ver un ejemplo tan claro en el que la empresa dónde trabajas, realmente cambia la vida a las personas, con su salario y en contrapartida de un trabajo, es evidente, pero no hacen falta grandes fortunas para remontar y ser verdaderamente feliz, cambiar la vida de una persona, que pueda mantenerse, que se sienta orgulloso de su trabajo y que forma parte de algo, hace DIGNAS a las persona.
  • la 3ª… la mentalidad de las personas lo es todo, el vaso está medio lleno, medio vacío…. tonterías… qué fantástico disfrutar al saber que tenemos un vaso (y que vamos a arreglárnoslas para llenarlo…).

María y yo nos hemos vuelto a cruzar sólo un par de veces, y siempre que nos vemos, nos miramos con ese vínculo especial que te une a un conocido desconocido. Efectivamente a María le renovaron el contrato… y estoy deseando quemar Valencia con ella.

Arantza Bárcena. The family supply chain.